Estos cuentos igual empiezan tristes,
pero espera al final, ¡que acaban contentos!
Porque contando, contando, contando y riendo,
se quitan las ganas de salir corriendo.
Estos cuentos igual empiezan tristes,
pero espera al final, ¡que acaban contentos!
Porque contando, contando, contando y riendo,
se quitan las ganas de salir corriendo.
En castellano: Adriana Olmedo